
No quiero seguir estudiando, mis padres dicen que si...
Probablemente, a lo largo de tu vida, hayas tenido alguna discusión generacional con tus padres acerca de los estudios, tus gustos estéticos o tus formas de relación social. En esos casos, tú habrás procurado defender tus puntos de vista con los argumentos que considerases más convenientes. Ahora te vamos a pedir una inversión del punto de vista, es decir, que te coloques en el lugar de tus padres.
Imagínate que tienes un hijo que es estudiante, pero que al terminar la ESO que ha aprobado sin problemas decide que no quiere estudiar más y que prefiere ponerse a trabajar en un supermercado como mozo de almacén, albañil o en una pizzería... argumentando que quiere ser libre y tener independencia económica para irse de casa. A ti, como padre o madre, esa decisión te parece claramente equivocada, porque piensas que tu hijo podría aspirar a culminar estudios superiores que le permitieran alcanzar una profesión ventajosa en el mercado de trabajo o como acceso a una Cultura mayor. En esos momentos se te plantea un dilema: debes dejar que sea tu hijo el que adopte libremente su decisión o, por contra, debes forzarlo a seguir estudiando con el argumento de que es menor de edad y todavía no puede saber con propiedad qué es realmente lo que le conviene.
Argumenta racionalmente, desde el punto de vista ético, tu respuesta.
Todo adolescente tiene en mente lo que quiere realizar de mayor pero la mayor parte está muy equivocada por lo siguiente; muchas personas no saben que valen para algo, pero no se dan cuenta hasta que son adultos, pero un padre no debe de decidir por el futuro de su hijo pero si debe aconsejar a su hijo y llevarlo por el buen camino.
Dilema sacado del blog de Pepe, profesor de Antonio Gala.
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